Cristiano Ronaldo ha encontrado en Messi una nueva motivación para llegar a ser el mejor futbolista de la historia. Ése es el objetivo que se marcó de niño, salpicado de pequeños retos que ha ido superando. Esta noche puede culminar otro.La rivalidad entre divinidades hace más atractivas sus contiendas. Ocurre con frecuencia en el tenis, que ha ido balanceándose entre batallas personales de alta alcurnia a lo largo de los años. Esas cruzadas han dado mayor atractivo a sus raquetas. Björn Borg contra Mc Enroe en los 80; Sampras y Agassi en los 90; Federer y Nadal ahora.
En el fútbol, quizá por tratarse de un deporte en equipo, esas cruzadas personales entre héroes han escaseado. Ni Di Stéfano, ni Pelé, ni Maradona, ni Zidane tuvieron sombra que les hiciera compartir su cetro. Si acaso Cruyff en su disputa con Beckenbauer en la final del Mundial de Alemania de 1974 que se llevó el teutón. Pero ni siquiera ese forcejeo se asemeja al que Cristiano Ronaldo y Messi viven desde hace años. Esta noche la lucha cobra su máximo esplendor. Nunca antes se había vivido una batalla tan encarnizada e igualada, en una misma competición al mismo tiempo, y en dos equipos tan antagonistas como Real Madrid y Barcelona.
Para Cristiano Ronaldo esa batalla es prioritaria, aunque no pueda reconocerlo en público. “No sólo vamos a jugar Messi y yo. No es un partido individual”, afirma cuando le preguntan por el argentino. Pero para él, el fútbol es como una oposición para el cargo de mejor futbolista de la historia. Una carrera de largo fondo, para la que necesita exámenes parciales, motivaciones más cercanas, que no le hagan desfallecer en su caballeroso intento. “Nunca me cansaré de ganar hasta que me retire. Es mi forma de ser”, respondió en una entrevista en El Mundo.
Sir Alex Ferguson conocía bien el reto de Cristiano. Por esa razón le conducía como cuando un padre enseña a su hijo a montar en bici. El manager del Manchester United –que quiso vender a Ronaldo al Barcelona por la mitad de precio que al Madrid, a lo que se negó el jugador– tomó esa actitud con Cristiano. Le motivaba una y otra vez comparándole con Maradona, sabiendo que su discípulo sacaría su orgullo ganador. “Tu velocidad es increíble”, le decía. “Maradona corría a gran velocidad con el balón en los pies y tú eres como él”.
En la temporada 2007-08, cuando alcanzó la cifra de 42 goles, Sir Alex le arengaba para superar a George Best, el mito de Old Trafford que hasta entonces poseía el récord goleador del Manchester United en una temporada –32 tantos–. “Mi vida siempre ha sido un desafío. La vida se construye de retos y dificultades. Yo las he ido superando porque mi objetivo siempre era ganar. Soy una persona ganadora”, reconoce Cristiano.
Odio y cariño
Ronaldo vive cada quince días algo similar a lo que Cristo padeció en una semana. Un domingo la muchedumbre recibió a Jesús con palmas y ramos de laurel. A la siguiente, esa misma multitud le condenó a la cruz. Ronaldo soporta esa hipocresía más allá de Chamartín. Los compañeros de Cristiano en el Real Madrid aún se asombran de esa dualidad: en los aeropuertos los aficionados se agolpan para oler su perfume entre vítores y palmas, y un día después le insultan cuando salta al césped. “Que me piten me motiva más”, repite una y otra vez el 9 del Madrid.En la historia del fútbol, el rencor suele dar mayores alas al destinatario de las injurias e improperios. “Cristiano es como yo”, dice Hugo Sánchez. “A él, como a mí me pasaba, el odio le motiva. Lo que hay son muchos celos”.
Ocurrió también con uno de los protagonistas del marcaje más famoso de la historia, el que le hizo Gentile a Maradona en el Mundial´82. “Maradona me insultaba y eso me motivaba más”, reconoció con el tiempo el italiano.Más allá de la animadversión y la ojeriza, Cristiano prefiere dar importancia a los que le admiran. “Ellos son los que me motivan para ser mejor”, reconoce en un guiño a la afición del Real Madrid. Lo dijo mientras veía tras los cristales del coche cómo la gente se arremolinaba para tener un hueco en su presentación como nuevo futbolista merengón.
El nuevo RaúlEn la búsqueda de la perfección, Cristiano no deja espacio a los imprevistos. Nada más llegar al Real Madrid quiso empaparse de su historia y leyendas, como se hace en casi todos los equipo ingleses con leyenda. No quería perder el tiempo. Odia hacerlo. Sabía que la disputa con Messi ya había comenzado y de la adaptación a su nuevo club dependía el devenir de esa reyerta. En el primer entrenamiento con los blancos, en Dublín, Pepe le recibió e hizo de cicerone a su llegada. Pero en la comida tras el entreno, Cristiano se separó de su compatriota y se sentó a comer en la mesa de Raúl, nunca destinada a los novicios recién llegados. “Sabía que el capitán le podía contar más cosas y aconsejar mejor sobre el Real Madrid que yo”, reconoce Pepe en el libro Cristiano Ronaldo, sueños cumplidos, escrito por Enrique Ortego. “Raúl es una referencia en este club, un motivador y un ejemplo”, confiesa Ronaldo.
Raúl enseñó a Cristiano los entresijos, la historia y el espíritu del Madrid. De aquellas instrucciones el portugués ha heredado el papel del 7. Sin éste sobre el campo, el de Madeira se encarga de levantar la moral de la tropa cuando encaja un gol o la lívido baja hasta el verdín. Gesticula, grita y se apresura a por el balón para no perder más tiempo, al más puro estilo de su capitán.
La batalla con Messi
Las grandes batallas son aquellas que ganan grandes guerras. Un partido entre Federer y Nadal no tiene la misma importancia en el Conde de Godó que en Wimbledon. Hoy Cristiano y Messi juegan esa particular final del legendario torneo inglés. Esta noche el Bernabéu se convierte en el All England Club para ver la mejor final posible de la Liga: los dos equipos con mayor rivalidad en un escenario histórico, empatados a puntos y casi a goles y con los dos futbolistas que pelean por ser el mejor del mundo. “Superar a Messi me motiva más”, se sincera el portugués.
Cristiano Ronaldo reconoce el último reto que le ha llegado para aprobar aquella oposición que se marcó de niño. “Las mejores temporadas de Ronaldo aún están por llegar”, dice Ferguson. “En dos o tres años se podrá ver al mejor Cristiano”, continúa el escocés. Hoy Ronaldo tiene un paraje casi irrepetible para llevar a cabo su magnánima obra. Aunque para muchos, ese reto ya lo ha conseguido. “Cristiano es un dios de otro mundo”, afirma el portugués Eusebio. “Para mí es el mejor del mundo. Muchas millas, muchas calles por delante de Messi”, sentencia la discusión Sir Alex Ferguson.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada